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amar al monstruo

25 junio 2026 - 14:30

hace poco me enteré de que una persona a la que quise mucho mucho mucho y con la que hace más de seis años que no me hablo, había dicho algo sobre mi aspecto actual que entiendo que para él es bastante feo. era la típica persona que crees que ha marcado tu vida para siempre (que de alguna forma es cierto), de la que no podrás librarte nunca porque pensarás en ella todos los días y habrá olores que la devuelvan a ti. de esas personas que te hacen no volver a escuchar a un grupo de música o no volver a pasar por una calle. y la verdad es que... nada más lejos de la realidad. creo que, en mi caso, cuanto más me empeño en no soltar el recuerdo de alguien que claramente me hizo daño, más fácil es que un día me despierte y me dé cuenta de que hacía año y medio que no la recordaba. esto no es casualidad. implica mucho esfuerzo remando en dirección contraria cuando cada órgano de tu cuerpo te pide que te quedes. implica confiar a ciegas en que llegarás a un lugar mejor en algún punto indeterminado del futuro aunque tus deseos te supliquen lo contrario. también requiere un poco de suerte, no os voy a engañar. pero me llama la atención cómo habiendo pasado tanto tiempo y estando en un lugar tan distinto, trabajando incluso de alguna manera en mi parte de responsabilidad sobre la historia, lo único que me llega del otro lado sigue siendo basura.

he construido una vida que, aunque a veces no me lo parezca, está muy cerca de lo que fantaseaba de niña. mi casa, mis gatas, mis amigues, mis aspiraciones, mi ilusión, mi claridad mental, el hombre bueno que me acompaña. todas esas cosas las trabajé y las elegí porque aprendí lo que era tener personas terribles a tu alrededor y no pienso permitir que esos ambientes vuelvan a darse cerca de mí. intervendré o me alejaré, pero no volveré a tomar partido o a hacer la vista gorda.

vi cosas horribles a edades en las que tendría que haber estado en mi casa jugando videojuegos, y no todas me pasaron a mí. alguna vez he retomado contacto con personas que aún no le dan la importancia que tuvieron a las experiencias que vivimos juntas y es... raro. se siente raro porque estoy muy lejos de todo aquello. de los hombres violentos e hipersexuales, de la gente que no te quiere, de las drogas y la fiesta, de los ambientes endogámicos y venenosos, de las farándulas y la notoriedad. hace tanto tiempo que puedo decir que sólo me rodeo de gente buena que el más mínimo roce con esas sensaciones del pasado me pone en modo fight or flight, y me deja en ese modo varios días. sé lo que viví, que para mí se queda, y también sé que no lo volveré a vivir.

no sé si hablamos lo suficiente del peso que cargamos tras amar al monstruo. ¿qué haces con todo el amor que sentiste por alguien aterrador cuando ya no tiene a dónde ir? yo lo sostengo entre mis órganos con vergüenza en honor a la versión de mí que soportó ese peso antes de mí. si no lo miro mucho se hace llevadero, pero a veces me llega un olor a podrido que me recuerda que todo sigue exactamente como lo dejé y que algún día tendré que limpiar el desastre.

al menos estoy en el lugar perfecto para hacerlo. el día que atravesé el bosque y llegué al otro lado volví a nacer. descubrí cosas de mí a los veintiocho que sabía que estaban ahí de alguna manera pero que no tenían espacio para desarrollarse en toda su magnitud. hay una claridad mental que no sé explicar en el hecho de haber cultivado un amor distinto a todo lo que conocía, el amor que siempre fue mío y que siempre llevé conmigo pero que no germinó en ningún otro lugar. siento que las piezas no dejan de recolocarse, pero que los frutos cada vez son más bellos y más frondosos.

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de verdad que sin una cerveza en la mano y mirando a la cara a alguien no sé cómo explicar la cantidad de cosas absurdas que he vivido. creo que hoy he divagado un poco yéndome a lugares oscuros que hacía bastante que no visitaba, pero me parece bien. son cosas que me gusta airear de vez en cuando. si hay algo que me gusta de la vida es precisamente que es un conjunto de momentos sobre los que muchas veces no tienes control y que te van moldeando como persona. eso tiene una parte que a una mujer ansiosa patológica como yo le da pánico, pero también es lo que hace que pensar y vivir me gusten tanto, en relación directamente proporcional al miedo que me provocan. pero bueno que me lio...

el resumen es que para llamarme gorda después de seis años sin mirarme a la cara te falta valor. tienes, como mínimo, que atreverte a quitarte la gorra en público primero.


(y btw, yo no me he drogado nunca eh, que he hardlauncheado un statement un poco euphoria y tampoco quiero mentir skdjfsjdsd).